Cada vez es más frecuente escuchar de niños que manifiestan cambios severos en su estado de ánimo y que en algún momento son diagnosticados como depresivos.
Se cree que el factor genético tendría alguna relación con la depresión infantil, sin embargo son otras causales asociadas más a su entorno social o afectivo las que afectan a los menores de forma negativa.
A los problemas familiares se suma lo complejo que es para algunos niños relacionarse con sus pares y ser aceptados por ellos. En los últimos años, el bullying escolar ha crecido alrededor del mundo debido a los hogares disgregados donde no existe mayor apoyo a los menores y quizás porque muchos adultos desestiman las agresiones, mientras que los pequeños las ocultan por miedo a nuevas represarias.
La depresión infantil se traduce en trastornos somáticos que suelen ser confundidos con simples dolencias o enfermedades pasajeras causadas por el estrés.
Si tu niño se queja constantemente dolores físicos y ahora se muestra callado, introvertido e irritable; conversa con él y observa si en casa o en la escuela se han suscitado cambios importantes que lo están afectando.


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